Disculpe, ¿ha visto usted mi gamut?

Una de las principales dificultades que nos encontramos en el tratamiento de imagen es que, dependiendo tanto del modo de color con el que estemos trabajando como de nuestro dispositivo de salida (impresora, pantalla, etc.), vamos a ver el color de una imagen de una manera o de otra.

Entre otras cosas, el color representado en una imagen va a depender del gamut, es decir de la gama de colores que un modo de color o un dispositivo de salida es capaz de reproducir.

Por ejemplo, el ojo humano es capaz de percibir una gama de colores mayor que una película de color de calidad, a su vez ésta es capaz de reproducir más colores que un monitor de calidad, y el monitor es capaz de reproducir más colores que el papel estucado o que el papel prensa.

Para comenzar, por un lado nos vamos a encontrar con dispositivos que, como el ojo humano, basan la reproducción del color en el sistema de color RGB.  Los monitores, escáneres y cámaras digitales reproducen el color mediante la síntesis aditiva de luz Roja, Verde y Azul y, aunque todos estos dispositivos se basan en el RGB, cada uno de ellos reproduce el color de una manera distinta, incluso dispositivos del mismo fabricante.

Existen distintos estándares de RGB,  como el Adobe RGB (1998) o el sRGB. Esto implica que dependiendo de la aplicación (por ejemplo Photoshop) o dispositivo (por ejemplo una cámara digital) que estemos utilizando, el color se va a reproducir de manera distinta. Podemos decir que el Adobe RGB (1998) es el color que utilizan todas las aplicaciones de Adobe que trabajan con temas relacionados con la gestión del color. Mientras que el sRGB es empleado por fabricantes como Hewlett-Packard o Microsoft. El sRGB se basa en el gamut que es capaz de reproducir la mayoría de monitores de PC corrientes. Como vemos en el gráfico de abajo, el sRGB no es capaz de reproducir tantos colores como el Adobe RGB (1998) y, por lo tanto, es un estándar poco adecuado para trabajar en el tratamiento de imágenes para la impresión.

La gama de colores que es capaz de reproducirse mediante la impresión  es bastante más limitada que lo colores que se reproducen mediante síntesis aditiva.

El método más utilizado para reproducir los colores en impresión, el modelo de color CMYK, es un método sustractivo basado en la mezcla de pigmentos Cian, Magenta y Amarillo. Estos colores tienen la propiedad de ser opuestos a los colores RGB. Esto significa que el Cian, opuesto al rojo, absorbe el componente rojo de la luz y refleja el componente verde y azul. En el caso del Magenta la luz que absorbe es la verde, reflejando el rojo y el azul. Por último el amarillo absorbe el componente azul de la luz y refleja el rojo y el verde.

La gama de colores capaz de reproducir este modelo de color es inferior al gamut del RGB y, como ocurría en el caso de los dispositivos en RGB, variará significativamente el color capaz de reproducir una maquina de impresión de otra. Además debemos de tener en cuenta otros factores, como por ejemplo el tipo de pigmento de las tintas que utilicemos o el soporte sobre el que vayamos a imprimir.

Además de estos dos sistemas de color con los que más nos vamos a encontrar a la hora de trabajar con el color, existen otros sistemas de color.

Los sistemas de color directo, como Pantone o HKS, sirven para identificar, comparar y comunicar colores de un modo fiable. Con este objetivo, Pantone edita unas guías de colores impresos sobre diferentes soportes y sus valores para ser reproducidos en CMYK.

Por último los sistemas de color CIE, CIELAB y CIEXYZ, son sistemas de color independientes del dispositivo de salida.

El sistema de color CIELAB fue desarrollado a partir del CIEXYZ y está basado en como percibimos los humanos el color.

CIELAB se basa en tres parámetros para definir los colores.

El parámetro L hace referencia a la Luminosidad. Los valores L cercanos al Ø a luces oscuras y cuanto más cercano este ese valor del 100 más clara será la luz.

El valor A hace referencia a la variación de los colores opuestos  rojo-verde,  y el valor B a la variación de los colores opuestos amarillo-azul. Los valores positivos A indican rojo y los negativos verde y en el caso del B los valores positivos indican amarillo y los valores negativos azul.

Más información en el capítulo 3 de:

JOHANSSON, Kaj, LUNDBERG, PeterRYBERG, Robert. Manual de producción gráfica : recetas. 2ª Ed. Barcelona : Gustavo Gili, 2011.

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